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el problema de acceso a derechos sociales básicos no está en la falta de
recursos en la sociedad sino en la gestión que de esos recursos hacen
los gobernantes; es así como tenemos grandes diferencias entre países
y gobernantes, como la capacidad del Estado de cobrar impuestos a
quienes se les debe cobrar impuestos.”
Continua
Cunill
: en la región hay una altísima correlación entre
bajas condiciones de ciudadanía, pobreza e inequidad y sistemas
administrativos altamente clientelares y corporizados que sirven a
intereses de orden particular más que a intereses públicos. Por eso,
insiste, la lucha contra la corrupción comienza por problematizar
a quienes ocupan las instancias de poder interpelándolos por cómo
democratizar el sistema político y el aparato del Estado, que es el que
termina dirimiendo nuestra capacidad de ejercer los derechos sociales
–a una salud digna, una educación y vivienda dignas–, entonces,
el primer problema es la efectiva democratización.
Rosa Inés Ospina
complementa: “Desde las OSC el compromiso con
la transparencia significa lucha contra la corrupción y también asumir
la responsabilidad como OSC, salir de la oscuridad, pero también
democratizar, dar información, generar espacios y mecanismos de
información (de poder); son tres lugares: corrupción, democratización,
información.
Ana María Cano
introduce nuevos elementos a la conversación:
“El encuentro sociedad civil- gobierno marca la diferencia. ¿Hasta
qué punto la sociedad civil comprende que las ONG la representan y
pueden ser instrumentos muy útiles de movilización pública? ¿Cómo
hacer a la sociedad mas consiente sobre las OSC como expresión de
organización de la sociedad para combatir la corrupción?
Y añade: si bien las ONG son un principio de movilización contra la
corrupción, hay que estar alertas para detectar las ONG de fachada
“hoy día
cualquiera tiene
una ONG, las hay
que están hechas
para meterse
y vivir en el
mundo de las
ONG y minar su
credibilidad, hay
que identificar
claramente
quiénes
realmente
representan a
las ONG”