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exclusión, inequidad, y de los conflictos internos, de la realización
y goce efectivo de la integralidad de los Derechos Humanos, de la
construcción de sociedades en Paz, y de una convivencia con la
naturaleza que no nos conduzca a la destrucción final de nuestra
especie y del planeta. Su pertinencia sigue vigente. Su variedad y
pluralismo enriquece las voces de la ciudadanía y fortalece y profundiza
la democracia. Sin embargo, este ejercicio de la OSC enfrenta retos de
gran envergadura. En medio de una las mayores crisis económicas y
civilizatorias de la humanidad en los últimos siglos, enfrentan desafíos
para su propia existencia. Este ambiente, donde la demanda de recursos
hacia la cooperación crece desde las OSC y donde la cooperación hacia
la sociedad civil poco a poco desaparece. Siendo controlada y ejecutada
por los gobiernos y donde las mismas organizaciones dedicadas a la
cooperación con el sur cada vez dependen más y más de sus gobiernos.
No es un ambiente amable o que posibilite su ejercicio. ¿Desaparecerán
entonces las OSC a medida que la cooperación hacia ellas desaparece o
su rol y consecución de recursos cambiarán sustantivamente?
El concepto mismo de desarrollo está cuestionado y los paradigmas que
lo motivaron lo están. Nos encontramos ante la premura de nombrar
a la mayoría de los países de América Latina como países de Renta
media donde la demanda de la ciudadanía no es ya tan importante
pues se estaría cumpliendo sus derechos. Los niveles de pobreza según
las estadísticas han disminuido. Las OSC no son fundamentales. Los
Estados se han fortalecido y cumplen sus funciones. Sin embargo,
se ha demostrado que el crecimiento económico, no genera per se
ni más democracia, ni más distribución, ni más bienestar; continúa
la inseguridad, los conflictos, la exclusión, la discriminación, la
desigualdad. El crecimiento no necesariamente hace felices a las
personas y en realidad en América Latina los niveles de concentración,
no ya solamente en algunas manos nacionales, sino en algunas manos
globales, son impresionantes.
La transparencia
debe ser uno de
los criterios de
todo gobierno
local o nacional.
Pero ¿es una
obligación
también de las
Organizaciones
de la Sociedad
Civil rendir
cuentas?