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planteamientos que orientan las acciones de la Veeduría Distrital de
Bogotá, aludiendo en primer lugar a algunos elementos conceptuales,
siendo el primero de ellos la corrupción.
Córdoba señala la pobreza y la violencia como principales
consecuencias de la corrupción, la cual está asociada y originada
en factores como la baja participación ciudadana, la deficiente
atención de quejas y reclamos, la ineficiencia administrativa y las
fallas en la contratación. Por otro lado, afirma que “el 89% de las
políticas eficientes sobre corrupción son preventivas y tienen que
ver directamente con la participación ciudadana.”
Igualmente señala que la lucha contra la corrupción exige un cambio
cultural y la corresponsabilidad de la sociedad civil en la valoración
y el cuidado de lo público, expresada en una mayor conciencia de
lo público, un incremento del nivel de racionalidad colectiva en la
toma de decisiones públicas y un mejoramiento de la eficiencia de la
gestión, lo cual conducirá a tener gobiernos confiables.
Este cambio cultural conlleva tener cero tolerancia con los hechos
de corrupción e implementar acciones de control preventivo. Deben
generarse cambios en los comportamientos individuales y colectivos,
que desarrollen una cultura de la legalidad y del cuidado y respeto de
lo público, a la vez que deben producirse cambios institucionales que
eliminen situaciones que originan corrupción.
Sobre el rol de las organizaciones sociales, Córdoba plantea que
deben promover en la ciudadanía la valoración, respeto y cuidado de
lo público, fortalecer sus capacidades para ejercer un control social
incidente e incluyente a la gestión pública, fijar objetivos específicos
alrededor de consolidar procesos de articulación y cooperación, elevar
el reconocimiento público al control social y fortalecer las capacidades
institucionales en el rol específico del control social.
Deben generarse
cambios en los
comportamientos
individuales y
colectivos, que
desarrollen una
cultura de la
legalidad y del
cuidado y respeto
de lo público