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que han transformado a las OSC en su conjunto y han modificado las
relaciones de poder entre el sector de OSC, el Estado y la empresa privada.
En primer lugar, me referiré a los procesos que han transformado al
propio sector.
La rendición de cuentas ha permitido que nos conozcamos. Luego de
décadas de bonanza y de competencia por los fondos proveniente de
los flujos de la cooperación donde, con excepciones, cada institución
iba por su lado sin conocer ni coordinar quien más estaba trabajando
en el mismo territorio, hoy sabemos quién hace qué; somos capaces de
coordinar y aprender colectivamente.
También se ha producido la generación de confianza entre OSC, en un sector
caracterizado por su fragmentación e individualismo institucional, dotándole
de una fuerza que el sector nunca pensó alcanzar. Hoy somos capaces de
confiar en los otros y saber que podemos colaborar y no sólo competir.
El visibilizar la información ha permitido reconstruir la base social y la
legitimidad del sector. En el proceso de rendición colectiva de cuentas
vimos que se desconfiaba del sector, al cual se consideraba elitista y
desconectado de la realidad de la gente.
La rendición de cuentas ha catalizado procesos que han transformado a
las OSC en su conjunto y han modificado las relaciones de poder entre
el nuestro y otros sectores de la sociedad.
La visibilización no puede pasar solo por los tangibles, sino por
propuestas entendidas como una propuesta ética. Una característica del
proceso en Ecuador pasa por la valoración de la diversidad de OSC que
participaron en el proceso. Pequeñas, medianas y grandes; trabajando en
diferentes sectores; muchas veces con posiciones distintas frente a varios
temas. Fuimos desarrollando una propuesta ética porque la diversidad
sin cultura de colaboración se transforma en polarización.
Se ha producido
la generación
de confianza
entre OSC,
en un sector
caracterizado
por su
fragmentación
e individualismo
institucional,
dotándole de
una fuerza que
el sector nunca
pensó alcanzar