192
Además de evitar la elitización del proceso, es importante que
la rendición de cuentas nos permita mirarnos no sólo a nosotros
mismos sino también mirar a otros: a nuestros beneficiarios, al
Estado, al sector privado, a los medios de comunicación; y que
al mirarlos y permitir que nos miren generemos espacios para la
colaboración y el aprendizaje colectivo.
Finalmente, quisiera concluir que uno de los mayores desafíos de
la rendición de cuentas es construir una nueva narrativa, un nuevo
imaginario social y político que deje de verla sólo como un proceso
de entrega de información y comience a entenderla como una
oportunidad para el diálogo intersectorial, cómo una oportunidad
para el aprendizaje compartido y la innovación social e institucional;
que no sólo se quede en datos y análisis sino que inspire nuevas
prácticas y mejores políticas públicas y privadas.
Es necesario pasar de una noción de transparencia vista como
entrega de información obligatoria, hacia un valor que nos impulsa
a actuar de forma diferente, generando acuerdos entre el Estado, las
OSC y la empresa privada para inspirar nuevas prácticas e informar
mejores políticas.
En suma, la rendición de cuentas debe ser vista como un fin y un
medio para lograr sociedades más democráticas e inclusivas.
“Además
de evitar la
elitización del
proceso, es
importante que
la rendición
de cuentas
nos permita
mirarnos no
sólo a nosotros
mismos sino
también mirar
a otros”