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La dirigencia política regional señala constantemente el sueño de la
“patria grande”, o que nuestros pueblos son hermanos, ¿pero realmente
nuestros gobiernos lo son? ¿Es válido el esquema de estado-nación
como única forma de relacionamiento internacional? Por ahora todavía
sí, pero cada vez menos. Muchos de nuestros principales problemas son
más globales que nacionales.
Algunos autores señalan que lo distintivo de la globalización es que
incide en la realidad local. Ahora ¿es posible que lo local incida en lo
global? ¿O en lo regional? La hipótesis sostenida en el ensayo es que sí
y más adelante me referiré a la forma.
A modo de conceptualización planteamos cuatro nociones que se
reiteran en el ensayo y que es importante entenderlas.
1. Institucionalidad de la integración
Cuando hablamos de institucionalidad, al decir de Max Weber,
nos referimos a la distribución político-administrativa, aquellas
construcciones formales, legales constituidas para un fin y como medio
para lograrlas. Lo que se llama la
burocracia
.
La institucionalidad de la región es el reflejo de los objetivos de la
integración. Institucionalidad débil o limitada es igual a proceso de
integración laxo.
Y la cuestión es que se plantea actualmente una integración regional
sin instituciones regionales, sin institucionalidad regional y sin
gobiernos regionales. Más bien, como el caso de Mercosur y Unasur,
se nota más una tendencia de intergubernamentalismo que de
supranacionalidad.
“¿Es válido
el esquema
de estado-
nación como
única forma de
relacionamiento
internacional?
Por ahora
todavía sí,
pero cada vez
menos”